Monthly Archives: June 2016

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APEGO EMOCIONAL

La necesidad de sentirnos seguros y amparados desarrolla en nuestro psiquismo el sistema de apego, que nos garantiza a través de los afectos que depositamos en un tercero nuestro sostén emocional, desde nuestra tierna infancia desarrollamos una intensa vinculación hacia una única persona, que suele ser nuestra madre o cuidador, nuestro mediador con el mundo hostil de ahí fuera. La sensibilidad materna desempeñará un papel decisivo en la evolución de nuestra psique y en la experiencia subjetiva de confianza que será nuestro regulador afectivo, la conducta de apego se despliega con la finalidad de mantener la proximidad de la figura de afecto y tiene como función la supervivencia.

Los patrones de apego iniciales serán los prototipos para todas las relaciones ulteriores, estas figuras tempranas internalizadas regirán las percepciones y elecciones que tomemos, así seguimos entrelazados con un pasado intangible que rige sin pretenderlo como nos comportamos con los afectos.

Estas conductas se mantienen a lo largo de toda la vida y serán muy evidentes cuando exista una amenaza de pérdida, poniendo en marcha una serie de manifestaciones de conducta que siguen una pauta constante. Ante la pérdida se instaurará una angustia de separación que con el tiempo dará paso  a la desesperanza que a través del duelo intentará superar el proceso de aflicción y desapego.

Si nuestras primeras experiencias afectivas fueron traumáticas, nuestro mundo quedará profundamente trasformado por esas primeras impresiones y desarrollaremos una serie de defensas psíquicas para poder sobrevivir y funcionar en nuestra vida.

Analizando nuestros patrones de apego podremos entender por que nos comportamos en el presente con nuestras relaciones de la manera que lo hacemos, esta información nos permitirá conocer en que estado se encuentra nuestra realidad afectiva, si el niño que todos llevamos dentro, pudo finalmente crecer y salir al mundo sin temor a perder la estabilidad que le brindaba aquello que tanto amaba.

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LAS EXIGENCIAS EN EL SEXO BLOQUEAN

Nuestro instinto sexual lleva millones de años perpetuando la raza  y se activa  biológicamente a través de hormonas específicas de forma automática, de hecho la excitación sexual no se puede producir a voluntad. Pero para los seres humanos la única finalidad de la sexualidad no es la procreación sino también la obtención de placer y aquí es donde nuestra mente racional puede complicar el panorama al introducir en esta ecuación la emoción.

Las pulsiones instintivas que parten de nuestro cerebro más antiguo encuentran en nuestra parte racional un muro infranqueable que produce una disociación en nuestro sistema difícil de reconciliar.

Cuando nuestra mente se centra exclusivamente en enjuiciar nuestra actuación sexual nuestra satisfacción generalmente suele desaparecer, la erección del pene y la lubricación de la vagina  son gobernados  por el sistema nervioso autónomo, las exigencias, las órdenes no funcionan. La ansiedad generada por las imposiciones produce que los reflejos fisiológicos normales no se originen, debemos erradicar las relaciones sexuales bajo presión.

La sexualidad debe desplegarse libre y espontáneamente para que sea placentera, el temor al fracaso es el castrador más importante que existe en nuestras relaciones, ante la frustración no debemos sentir culpa o temor, solo conseguimos bloquear más nuestro organismo entrando en una dinámica de difícil solución.

Lo que pensamos y sentimos interfiere enormemente en nuestras sensaciones eróticas y en la calidad del sexo que tenemos, la ansiedad que percibimos en nuestras relaciones sexuales centra totalmente la atención en nuestro cuerpo y en como controlar la situación provocando que se instaure la disfunción. Hay que romper con este patrón que nos mantiene limitados y entender que ansiedad y placer son enemigos irreconciliables, debemos desconectarnos de la programación mental y permitir que las sensaciones fluyan autónomamente ellas nos conducirán al placer que tanto ansiamos.

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SEXOPATÍA : ADICCIÓN AL SEXO

La adicción al sexo es una necesidad incontrolable por sexo de todo tipo, como en cualquier adicción que se precie, el deseo impulsivo es la causa raíz de todo comportamiento adictivo, es esta compulsión incontrolable la que necesita ser directa y adecuadamente abordada para que pueda haber un verdadero remedio. La adicción al sexo es un trastorno psico-orgánico crónico que requiere tratamiento médico y psicológico adecuado, siendo la enfermedad progresiva y fatal.

No podemos apelar a la razón para desengancharnos de una adicción aún sabiendo que es muy perjudicial para nuestra vida, el intelecto no tiene el poder suficiente para erradicarla, solo nos servirá para negar y justificar nuestras acciones.

Para aliviar la ansiedad producida por las obsesiones se ejecutan una serie de conductas que se denominan compulsiones estas sirven para bajar momentáneamente la angustia cuando el adicto consigue satisfacer sus necesidades. La literatura erótica es el primer escalafón en la adicción, con fantasías y masturbación compulsiva, evolucionando después a la pornografía en vivo, fetiches y aventuras amorosas. La fase más avanzada nos puede llevar a romper el límite de la legalidad con abusos, voyeurismo, exhibicionismo incluso llegando a la violación.

Aunque el adicto lucha contra si mismo en una batalla por obtener el control de la enfermedad, lo cierto es que se producen cambios bioquímicos en el cerebro y solo una intervención psicoterapéutica intensiva puede ayudar a vencer este trastorno.

La conducta adictiva produce víctimas además de poner la propia vida en peligro y la de los demás por posibles contagios de transmisión sexual. Es muy remarcable el hecho de que el abuso sexual en la niñez se encuentra en alto porcentaje en los adictos al sexo. Se debe pedir ayuda lo antes posible si estamos atrapados en este tipo de compulsiones, el tratamiento no pretende conseguir una abstinencia sexual, sino redirigir el comportamiento sexual hacia formas de conducta mas sanas.

Es de especial importancia conocer los motivos que impulsan a estas adicciones, como una ansiedad muy fuerte de base, dificultades para relacionarse, inseguridad afectiva o problemas de identidad sexual. No podemos encontrar ninguna justificación a comportamientos tan dañinos por lo tanto debemos buscar la asistencia necesaria que nos ayude a curarnos de este trastorno y poder encauzar de nuevo nuestra vida.

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TRATAR O SANAR

Los procedimientos terapéuticos que están a nuestra disposición para superar alguna dolencia o enfermedad son innumerables, gracias al avance tecnológico en el campo de la medicina hoy en día, poseemos un gran arsenal curativo a nuestro alcance para erradicar el dolor y la enfermedad. Pero debemos entender que tratar una disfunción no es lo mismo que sanarla aquí dejamos muchas técnicas por el camino cuando buscamos erradicar totalmente un malestar que nos aqueja.

En el campo de la salud mental se adolece de los mismos desafíos a la hora de tratar un trastorno psíquico, muchas terapias están enfocadas a solventar solamente los síntomas, se quedan en fórmulas prefabricadas que persiguen la mejoría rápida del paciente al suprimir o atenuar la sintomatología inicial. Pero si lo que buscamos es sanar realmente, dejar de sufrir, debemos entender que el esfuerzo que se requiere tanto del psicoterapeuta como del paciente será mucho más vehemente.

Para sanar tiene que haber una restructuración psíquica, tanto de lo cognitivo como de lo inconsciente donde se asienta toda nuestra parte instintiva y pulsional.

Las terapias analíticas posibilitan una introspección profunda de los conflictos y traumas que deben ser identificados para poder tratarse y para conseguir que dejen de producir síntomas patológicos, para curarnos definitivamente debe conseguirse un cambio en nuestros estamentos mentales y conquistar un nivel superior de autoendentimiento y comprensión. Nuestra configuración psíquica después de un análisis profundo puede verse a sí misma desechando lo disfuncional e incorporando nuevos patrones de pensamiento que promuevan la homeostasis general.

Sanar no resulta tan difícil si al final entendemos que nuestro sufrimiento se genera en nuestra propia ceguera al no poder identificar que solo nosotros causamos nuestro malestar. La sanación sobreviene cuando en un acto de amor hacia nosotros permitimos que puedan desactivarse todas nuestras pautas enfermizas y conquistamos nuevos niveles de bienestar y conocimiento.

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CRISIS DE PÁNICO

Vivir una experiencia de pánico incontrolable es una de las situaciones más perturbadoras que existen, debido a que en ese momento, no disponemos de ningún mecanismo defensivo que pueda dominar la angustia que sentimos. Este trastorno de ansiedad se origina cuando nuestro sistema de alarma entra en acción sin que realmente sea necesario, debido a una carga afectiva que es separada de la representación que hemos reprimido en nuestra mente y se ligará a una representación sustitutiva.

Algo que en su momento nos afectó emocionalmente y se reprimió, esa energía psíquica contenida que se descarga en nuestro sistema, vuelve con fuerza en forma de crisis.

Esto generará que se instalen síntomas fóbicos o síntomas psicosomáticos al no poder controlar la aparición súbita de la angustia, que ha sido liberada sin relación alguna con lo que está aconteciendo en esos momentos en nuestra vida. Esta angustia está relacionada con fantasías, conflictos y afectos inconscientes que no pueden ser procesados de una forma racional, si no tratamos este trastorno, al final entramos en un bucle cerrado donde las condiciones de cada ataque son semilla del siguiente, y donde las fobias empezarán a instaurarse en nuestra vida restringiendo nuestros movimientos y minando día a día nuestra libertad.

Las manifestaciones corporales que sentimos en estas crisis no son más que los estragos que produce en nuestro cuerpo una mente asustada. Hacer conscientes estos aspectos de la vida mental y volverlos menos amenazantes es un paso importante en el tratamiento psicodinámico del trastorno de pánico, necesitamos ubicar en nuestra historia las razones subjetivas de las manifestaciones de la angustia.

En análisis tenemos la posibilidad de entablar una relación verdadera con la dimensión de la ansiedad y darle una resignificación cambiando el contexto y elaborando los conflictos y condiciones traumáticas.

Cuando nos vemos afectados por el pánico no tenemos recursos para manejar racionalmente una situación que nos parece amenazante y sentimos que estamos delante de una experiencia límite. Es importante que aprendamos a trabajar con la reacción que se desencadena frente la angustia, si podemos tolerar nuestros síntomas psicosomáticos, esto nos generará más confianza para superar y llegar a controlar totalmente nuestras crisis. La vida está llena de desafíos constantes es fundamental aprender a gestionar nuestras reacciones emocionales para garantizar nuestra salud psíquica.

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FRIGIDEZ: ESPECTADORAS DE NUESTRO GOCE

La ausencia de placer y deseo erótico genera mucha frustración e incomprensión en una sociocultura como la nuestra que mediatiza de manera muy significativa nuestra actitud hacia nuestra propia sexualidad. El trastorno del deseo sexual hipoactivo o frigidez es una inhibición general del deseo y la excitación sexual, a nivel psicológico no existen estímulos eróticos, a nivel físico no se produce lubricación , la vagina no se expande y no se provoca la plataforma orgásmica. El origen de este trastorno es multifactorial en la terapia analítica exploramos los primeros recuerdos sexuales infantiles y las atracciones instintivas adolescentes para poder descubrir como se configuraron nuestras primeras experiencias con el sexo y que impronta dejaron en nuestro psiquismo.

Para poder entender en profundidad este trastorno es fundamental que asimilemos que es una disfunción asociada a nuestro deseo, es a partir de aquí que debemos interpretar que falla en nuestra posición como deseantes.

Quizás aprendimos a anular nuestras propias sensaciones placenteras centrándonos exclusivamente en complacer el deseo del Otro donde nuestra educación nos modeló para permanecer en una energía siempre pasiva. El desconocimiento del funcionamiento de nuestro propio cuerpo y del orgasmo femenino puede frustrar las expectativas de goce y puede ser también una de las causas de este trastorno.

El orgasmo se produce por la contracción involuntaria de los músculos circunvaginales debido a la estimulación sensorial del clítoris que es crucial para la consecución del orgasmo, es importante que conozcamos el papel fundamental de este pequeño órgano sexual para la obtención del placer como mujeres. El estado mental en la relación sexual es fundamental ya que todas las funciones vegetativas de las que depende la excitación sexual femenina, como la vasocongestión vulvar, son sensibles a estados de tranquilidad y sosiego.

El placer que nunca llega produce estados depresivos y merma nuestra autoestima, esto nos lleva a un estado de negatividad que bloquea nuestro deseo y nuestras sensaciones sexuales, un bucle cerrado del que no sabemos como escapar. Debemos reubicarnos en nuestra posición de deseantes y permitirnos nuestro placer para poder abandonarnos libremente sin bloqueos a todo nuestro mundo sensorial.

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