Monthly Archives: June 2018

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THE MYTH OF ORGASM

Our socioculture that governs the opinions of how we think and feel has made us slaves of performance, the intrinsic value of an element is only measured by the maximum amount of benefit we obtain from it. Within our private and intimate sphere we have also succumbed to the tendency to measure all events quantitatively, even our sexual satisfaction is also regulated by a series of dogmas that decide for us how we should perceive our pleasure. The exclusive criterion of reference for the enjoyment is the orgasm, all the success within a sexual relation is measured by him, this entails great frustrations and disappointments that we could mitigate if we contemplated it from the correct perspective.

We can´t base our expectations of enjoyment solely on the size or duration of an erection or on the amount of orgasms achieved, whatever the conditions, it is necessary to demystify that three seconds of glory suffices to define quality and intimacy within a relationship.

The drives define us as sexed beings but there is much more to be taken into account within the universe of satisfaction than to function as mere infallible bodies. The orgasm is overrated and the lack of sexual education produces great suffering and misunderstandings, there is no failure within an intimate relationship if the experience is valued from a qualitative approach. The degree of satisfaction within an intimate bond is very subjective and individual, sometimes great feats leave us at the end totally dissatisfied.

The objective is much simpler but much more valuable, we must learn to enjoy the sexual life, sometimes insistently force a result makes our enjoyment stay on the road. When we stop distressing ourselves and discard all the expectations we have about how our sexual performance should be, we can begin to abandon ourselves to the experience, without expecting anything, just letting it be the moment, that takes us to the doors of pleasure.

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EL SUFRIMIENTO PSICOLÓGICO NO ES UNA ENFERMEDAD CEREBRAL

Existen multitud de enfermedades mentales diagnosticadas pero sentirnos tristes por un periodo de tiempo no es sinónimo de enfermedad cerebral, la vida conlleva tener que enfrentar multitud de vicisitudes pero estamos dotados con mecanismos de supervivencia para superar el dolor y el sufrimiento. A través de la neuroplasticidad nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiarse y regenerarse a partir de la interacción con el medio ambiente, esto es posible gracias a las nuevas conexiones neuronales que se forman, al modificar el contexto anterior y desechando lo que no es funcional a través del desaprendizaje.

En la actualidad una variedad de experiencias humanas normales, son etiquetadas como “ trastornos” y esto motiva que para cada dificultad vital se prescriban medicamentos, el DSM-V ha introducido nuevas entidades diagnósticas como comer demasiado, las compras compulsivas, perturbaciones del estado de ánimo, disforia premenstrual y la depresión relacionada con el duelo por poner algunos ejemplos.

Las pérdidas son una fase en la vida de aflicción normal donde se puede desencadenar un estado depresivo transitorio y son comúnmente sobremedicadas, la depresión es descrita por la medicina como un desequilibrio químico espontáneo en el cerebro producido por bajos niveles de serotonina o una falta natural de alguna otra sustancia química, dejando totalmente al margen que pasa o ha pasado en la vida de esa persona.

Esta manera reduccionista biológica de enfocar el dolor olvida incidir en el foco o el origen del problema, solo se centra en mirar que ocurre en nuestros cerebros pero olvida que procesos se están experimentando paralelamente en nuestras almas y quizás sean éstos, la fuente principal de todos los trastornos etiquetados, como reacción natural a las circunstancias que están aconteciendo o han sucedido en nuestras vidas. Los síntomas  son solo avisos de un problema más profundo y debemos enfocarnos en esos problemas si queremos una curación total  de nuestro pesar, por lo tanto, los recursos que utilicemos para restaurar el equilibrio perdido en nuestro sistema serán de vital importancia a la hora de minimizar el daño.

La terapia por medio de medicamentos ha sido la terapia convencional de elección en el campo de la psiquiatría casi desde sus inicios, pero los antidepresivos tienen muchos efectos secundarios que la gente desconoce y debería saber. Cuando el cerebro ha sufrido de adaptación compensatoria al medicamento, el cerebro opera de una manera que es diferente a la normal, tanto cuantitativamente como cualitativamente, esto quiere decir que se pueden formar nuevos trastornos psíquicos asociados que antes de tomar la medicación no teníamos como: episodios maníacos, disfunción sexual, violencia o suicidio. De ahí la gran importancia que tiene el elegir el tratamiento adecuado para nuestro dolor psíquico, donde hoy en día para casi cualquier problema emocional tomamos una pastilla, si estamos deprimidos o ansiosos, no somos una máquina con piezas defectuosas, solo necesitamos prestar atención a nuestras necesidades y sentimientos insatisfechos, y encontrar una conexión profunda con las cosas que realmente nos van a producir bienestar y felicidad.

Buscar el origen de la depresión y tratarlo es el método más seguro y eficaz para restaurar la estabilidad en nuestro sistema, a través de la terapia analítica o el propio autoanálisis podemos resolver nuestros problemas psicológicos penetrando en nuestro mundo interno y subjetivo, logrando modificar patrones de conducta y estilos de funcionamiento cognitivo disfuncionales. Salvo depresiones severas que deben ser medicadas debido a la gran resistencia que presentan a la curación, la conexión y enfrentamiento con la fuente de nuestro pesar, nos garantiza una resolución total en el tiempo, de todas nuestras aflicciones y una liberación de los síntomas patológicos que debilitaban nuestra energía vital.

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TRAUMA Y RESILIENCIA

Todos experimentamos en nuestro devenir diario innumerables contingencias algunas de ellas muy desafiantes que pondrán a prueba nuestra integridad psíquica, la aptitud que poseemos para formar nuevos recursos internos que nos ayudan a superar estas situaciones límite se llama resiliencia.

Ante circunstancias realmente traumáticas necesitamos de un gran esfuerzo de adaptación para poder salir indemnes de ellas, esta capacidad de superación no es innata, no está programada en nuestros genes como el instinto de supervivencia, sin embargo la podemos desarrollar a lo largo de nuestra vida.

Tenemos un potencial transformador en nuestro interior que nos dota para la creación de condiciones psíquicas nuevas, con las cuales poder enfrentarnos con éxito ante situaciones traumáticas que sobrepasen nuestra capacidad de actuación.

El mecanismo neurobiológico implicado en la resiliencia es la plasticidad neuronal que permite la adaptación de las funciones cerebrales frente al estrés y nos permite enfrentar el caos, el desarrollo resiliente es algo más que superar momentos adversos, se trata de reconfigurar esquemas internos eficaces, de construir recursos nuevos psíquicos que antes no poseíamos que nos permitirán afrontar el dolor y las pérdidas.

Para desarrollar resiliencia y  poder sobrevivir a las experiencias devastadoras necesitamos transformar todo el daño contraído, en una fuerza productiva que nos impulse a  rebrotar de nuevo, fortalecidos no disminuidos de toda la aflicción que hemos vivido.

Simbolizado por la metamorfosis que experimenta el ave fénix resurgiendo de sus propias cenizas, vemos como sí es posible volver a concebirnos con más fuerza a pesar del trauma.

En este proceso es de vital importancia contar con un vínculo afectivo que nos ampare o una conexión significativa puede ser suficiente para poder manejar las demandas desbordantes tanto externas como internas, la ayuda terapéutica puede proporcionar el soporte necesario que se precisa en estos casos, impulsando la reconstrucción de nuestro comportamiento vital y la curación de las heridas.

Las crisis que debemos enfrentar representan un riesgo para nuestra integridad pero también implican una oportunidad de crecimiento y desarrollo.

Todos podemos desafiar nuestras limitaciones ya que poseemos un gran potencial evolutivo en nuestro interior, el dolor nos insta a ir más allá de nuestros condicionamientos y nos empuja a descubrir que poseemos la capacidad necesaria en nuestro interior para rescatarnos de la desolación y la destrucción que pueden sobrevenir en nuestras vida.

Una vez descubierto este magnífico potencial que llevamos dentro, solo nos queda un paso más por recorrer que es aprender a confiar en nuestros recursos internos poniendo toda nuestra intención y energía en desbloquear nuestras creencias limitantes. La mayoría de este tipo de contenido mental es inconsciente, pero tiene una gran influencia en nuestras conversaciones internas y puede llegar a ser una gran resistencia para que los resortes internos de superación puedan activarse.

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