Reflexiones psicoanálisis

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MENTE Y PLACEBO

July 9, 2018

La fe mueve montañas hablar de placebo es hablar de creencias pero ¿Qué tienen que ver las expectativas en la mejoría del dolor o  la curación de una enfermedad? Sabemos que las expectativas y el condicionamiento a partir de experiencias pasadas modelan nuestra experiencia de dolor. El hecho de creer o pensar que cierto tratamiento cura una enfermedad puede instar al cerebro a recurrir a su propia “ farmacia “ inundando el sistema nervioso de neurotransmisores y hormonas medicinales, así funciona realmente el efecto placebo, de hecho todos los estudios farmacológicos deben competir y superar el efecto placebo para poder ser considerados exitosos. El efecto placebo se genera en nuestro sistema a través de las expectativas que se procesan en la corteza prefrontal y en otras áreas corticales y envían señales hasta el tronco cerebral para que se liberen sustancias neuroquímicas, como los opioides, para que contrarresten las señales de dolor que viajan hacia el cerebro.

Es un efecto real que acontece en nuestro cerebro y que nuestra mente pone en marcha a través de lo que esperamos que suceda, las neuroimágenes cerebrales confirman lo que ocurre realmente en nuestro cerebro, cuando el mecanismo de la fe está actuando, estamos hablando de ciencia, de sustancias que viajan por todo el cuerpo para evitar sentir dolor o desarrollar una enfermedad, solo por el poder de una expectativa.

Esta realidad debería hacer plantearnos muchas preguntas sobre la fuerza y la naturaleza de la intención y sobre la interconexión existente entre mente y cuerpo. Debemos considerar que este poder no solo se limitaría a nuestra salud sino que el mecanismo del placebo podría expresarse en todas las áreas de nuestra vida debido a que se manifiesta a través de nuestra intención. Solo es necesario que pongamos toda nuestra energía donde queramos que se manifieste algo concreto, el hecho de esperar sin dudas un resultado positivo, hace que las probabilidades de que se materialice el desenlace esperado en nuestra realidad aumente exponencialmente.

Pero este fenómeno también tiene su contrapartida, en la naturaleza siempre existen las dos caras de la misma moneda, me refiero al efecto nocebo, que a diferencia del efecto placebo, produce consecuencias negativas en nuestro sistema. El hecho de esperar un resultado desfavorable sobre nuestra salud o estar focalizados todo el día en pensamientos nocivos, la zona asociada con la memoria y la ansiedad en nuestro cerebro,  desencadena  una respuesta de dolor en nuestro organismo.

Es por tanto fundamental que aprendamos a intervenir en nuestros procesos mentales, evitando que estén en piloto automático la mayor parte del día, con pensamientos negativos y que controlemos nuestras emociones más disfuncionales, nosotros tenemos la capacidad de dirigir nuestra vida, incluso en los niveles más sutiles de nuestro sistema, como nos demuestra el efecto placebo. Nuestra intención se comporta como un láser de precisión que afecta sin error alguno donde se enfoca, si incrementamos las expectativas positivas en nuestro día a día, seremos testigos como nuestra realidad se transforma debido a que nuestro cerebro así lo cree.

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EL SUFRIMIENTO PSICOLÓGICO NO ES UNA ENFERMEDAD CEREBRAL

June 14, 2018

Existen multitud de enfermedades mentales diagnosticadas pero sentirnos tristes por un periodo de tiempo no es sinónimo de enfermedad cerebral, la vida conlleva tener que enfrentar multitud de vicisitudes pero estamos dotados con mecanismos de supervivencia para superar el dolor y el sufrimiento. A través de la neuroplasticidad nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiarse y regenerarse a partir de la interacción con el medio ambiente, esto es posible gracias a las nuevas conexiones neuronales que se forman, al modificar el contexto anterior y desechando lo que no es funcional a través del desaprendizaje.

En la actualidad una variedad de experiencias humanas normales, son etiquetadas como “ trastornos” y esto motiva que para cada dificultad vital se prescriban medicamentos, el DSM-V ha introducido nuevas entidades diagnósticas como comer demasiado, las compras compulsivas, perturbaciones del estado de ánimo, disforia premenstrual y la depresión relacionada con el duelo por poner algunos ejemplos.

Las pérdidas son una fase en la vida de aflicción normal donde se puede desencadenar un estado depresivo transitorio y son comúnmente sobremedicadas, la depresión es descrita por la medicina como un desequilibrio químico espontáneo en el cerebro producido por bajos niveles de serotonina o una falta natural de alguna otra sustancia química, dejando totalmente al margen que pasa o ha pasado en la vida de esa persona.

Esta manera reduccionista biológica de enfocar el dolor olvida incidir en el foco o el origen del problema, solo se centra en mirar que ocurre en nuestros cerebros pero olvida que procesos se están experimentando paralelamente en nuestras almas y quizás sean éstos, la fuente principal de todos los trastornos etiquetados, como reacción natural a las circunstancias que están aconteciendo o han sucedido en nuestras vidas. Los síntomas  son solo avisos de un problema más profundo y debemos enfocarnos en esos problemas si queremos una curación total  de nuestro pesar, por lo tanto, los recursos que utilicemos para restaurar el equilibrio perdido en nuestro sistema serán de vital importancia a la hora de minimizar el daño.

La terapia por medio de medicamentos ha sido la terapia convencional de elección en el campo de la psiquiatría casi desde sus inicios, pero los antidepresivos tienen muchos efectos secundarios que la gente desconoce y debería saber. Cuando el cerebro ha sufrido de adaptación compensatoria al medicamento, el cerebro opera de una manera que es diferente a la normal, tanto cuantitativamente como cualitativamente, esto quiere decir que se pueden formar nuevos trastornos psíquicos asociados que antes de tomar la medicación no teníamos como: episodios maníacos, disfunción sexual, violencia o suicidio. De ahí la gran importancia que tiene el elegir el tratamiento adecuado para nuestro dolor psíquico, donde hoy en día para casi cualquier problema emocional tomamos una pastilla, si estamos deprimidos o ansiosos, no somos una máquina con piezas defectuosas, solo necesitamos prestar atención a nuestras necesidades y sentimientos insatisfechos, y encontrar una conexión profunda con las cosas que realmente nos van a producir bienestar y felicidad.

Buscar el origen de la depresión y tratarlo es el método más seguro y eficaz para restaurar la estabilidad en nuestro sistema, a través de la terapia analítica o el propio autoanálisis podemos resolver nuestros problemas psicológicos penetrando en nuestro mundo interno y subjetivo, logrando modificar patrones de conducta y estilos de funcionamiento cognitivo disfuncionales. Salvo depresiones severas que deben ser medicadas debido a la gran resistencia que presentan a la curación, la conexión y enfrentamiento con la fuente de nuestro pesar, nos garantiza una resolución total en el tiempo, de todas nuestras aflicciones y una liberación de los síntomas patológicos que debilitaban nuestra energía vital.

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TRAUMA Y RESILIENCIA

June 4, 2018

Todos experimentamos en nuestro devenir diario innumerables contingencias algunas de ellas muy desafiantes que pondrán a prueba nuestra integridad psíquica, la aptitud que poseemos para formar nuevos recursos internos que nos ayudan a superar estas situaciones límite se llama resiliencia.

Ante circunstancias realmente traumáticas necesitamos de un gran esfuerzo de adaptación para poder salir indemnes de ellas, esta capacidad de superación no es innata, no está programada en nuestros genes como el instinto de supervivencia, sin embargo la podemos desarrollar a lo largo de nuestra vida.

Tenemos un potencial transformador en nuestro interior que nos dota para la creación de condiciones psíquicas nuevas, con las cuales poder enfrentarnos con éxito ante situaciones traumáticas que sobrepasen nuestra capacidad de actuación.

El mecanismo neurobiológico implicado en la resiliencia es la plasticidad neuronal que permite la adaptación de las funciones cerebrales frente al estrés y nos permite enfrentar el caos, el desarrollo resiliente es algo más que superar momentos adversos, se trata de reconfigurar esquemas internos eficaces, de construir recursos nuevos psíquicos que antes no poseíamos que nos permitirán afrontar el dolor y las pérdidas.

Para desarrollar resiliencia y  poder sobrevivir a las experiencias devastadoras necesitamos transformar todo el daño contraído, en una fuerza productiva que nos impulse a  rebrotar de nuevo, fortalecidos no disminuidos de toda la aflicción que hemos vivido.

Simbolizado por la metamorfosis que experimenta el ave fénix resurgiendo de sus propias cenizas, vemos como sí es posible volver a concebirnos con más fuerza a pesar del trauma.

En este proceso es de vital importancia contar con un vínculo afectivo que nos ampare o una conexión significativa puede ser suficiente para poder manejar las demandas desbordantes tanto externas como internas, la ayuda terapéutica puede proporcionar el soporte necesario que se precisa en estos casos, impulsando la reconstrucción de nuestro comportamiento vital y la curación de las heridas.

Las crisis que debemos enfrentar representan un riesgo para nuestra integridad pero también implican una oportunidad de crecimiento y desarrollo.

Todos podemos desafiar nuestras limitaciones ya que poseemos un gran potencial evolutivo en nuestro interior, el dolor nos insta a ir más allá de nuestros condicionamientos y nos empuja a descubrir que poseemos la capacidad necesaria en nuestro interior para rescatarnos de la desolación y la destrucción que pueden sobrevenir en nuestras vida.

Una vez descubierto este magnífico potencial que llevamos dentro, solo nos queda un paso más por recorrer que es aprender a confiar en nuestros recursos internos poniendo toda nuestra intención y energía en desbloquear nuestras creencias limitantes. La mayoría de este tipo de contenido mental es inconsciente, pero tiene una gran influencia en nuestras conversaciones internas y puede llegar a ser una gran resistencia para que los resortes internos de superación puedan activarse.

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LA CULPA: ESA INCÓMODA EMOCIÓN

May 21, 2018

La culpa es uno de los sentimientos más desoladores que podemos experimentar en nuestro devenir, por esta razón es una de las emociones más reprimidas dentro de nuestro sistema psíquico, generalmente subyace detrás de la ira y de la agresividad.

El odio que profesamos hacia fuera y que siempre sentimos justificado, tiene un componente muy alto de culpa interna, debido a la  intensa carga emocional que conlleva, nos produce mucha angustia reconocerla  y necesitamos proyectarla hacia el exterior para garantizar nuestro equilibrio psíquico. La culpa es un comportamiento aprendido que proviene de la educación recibida de nuestros progenitores, la cual se fundamenta en las normas de la sociedad y la religión, estas creencias y dogmas son introyectados desde nuestra tierna infancia en nuestro sistema de valores. Este sentimiento inculpatorio que hemos heredado de nuestro ambiente familiar se enlaza con un sentimiento totalmente inconsciente de culpa interna que se elaboró cuando éramos muy pequeños, al destruir u odiar los objetos internos, cuando no recibíamos la gratificación o la atención que necesitábamos.

La culpabilidad se utiliza para manipular y castigar, produciendo en nuestro sistema emocional efectos devastadores que se manifiestan en la forma de remordimiento, autorecriminación, masoquismo y finalmente en la forma pasiva del sentimiento de víctima. No solemos entender que nuestros errores y elecciones son la consecuencia natural del aprendizaje, por lo tanto inevitables, al no poder tramitar ni asimilar este angustioso sentimiento de culpabilidad, como mecanismo defensivo, nuestro yo lo transforma en odio y victimismo proyectando la culpa fuera de nosotros, así se consigue mantener el conflicto reprimido en lugar de tomar consciencia y responsabilizarse por él. Existe, por lo tanto, en nuestro psiquismo la necesidad de encontrar un enemigo expiatorio, en el mundo siempre existe alguien o algo contra lo que luchar, así externalizamos nuestra culpa para poder seguir funcionando. La forma activa de la autorecriminación es la proyección, en su forma pasiva la culpa toma la forma de víctimismo de la cual nuestro ego se nutre en forma de energía negativa.

Al no poder tomar contacto con la verdadera naturaleza de la emoción esto nos aleja de todo lo positivo que la culpa puede hacer por nosotros, que es ayudarnos a desarrollar humildad y aceptación de nuestras limitaciones, además de ser una gran herramienta de aprendizaje. La sensación de fracaso que nos provoca puede socavar gravemente nuestra autoestima, al despertar la desaprobación de las figuras parentales interiorizadas, por eso generalmente intentamos huir de este sentimiento que nos empequeñece y nos hace sufrir enormemente. Desde la cuna hemos aprendido que la culpa es un instrumento para controlar a los demás, la sociedad en la que vivimos también la emplea para acusar y buscar sin cesar a quién incriminar, si no sabemos tramitar adecuadamente nuestros sentimientos de culpa estamos indefensos, primero ante nosotros mismos y segundo ante nuestra comunidad, que se sirve de esta vulnerabilidad interna del ser humano para manipular sin encontrar resistencia alguna.

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RESISTENCIA AL CAMBIO

May 13, 2018

El cambio requiere siempre enfrentarnos a lo nuevo, nuestro organismo gasta mucha energía en mantenernos a salvo y seguros, incluso de nuestros propios conflictos internos, generados en diferentes instancias de nuestra mente, por lo tanto aunque sea algo deseado, el cambio siempre genera incertidumbre y esto no le gusta a nuestra psíque que intentara defenderse de ella, generalmente de una forma inconsciente. Este mecanismo también lo vemos reflejado en el transcurso de algunos tratamientos analíticos produciéndose una reacción terapéutica negativa y que consiste en un tipo de resistencia a la curación que resulta difícil de superar. El problema surge cuando se va a conseguir un progreso o mejoría, el paciente se empeora, aquí vemos como los resortes defensivos psíquicos impiden el avance, donde la proliferación de los síntomas se explica por el retorno de lo reprimido. Esta reacción negativa es una exacerbación de la sintomatología en ausencia de factores externos y puede presentarse de distintos modos, unas veces como exacerbación de la sintomatología física, otros como aumento de la sintomatología psíquica o de los conflictos caracterológicos. Las personalidades narcisistas son los que más suelen presentar este tipo de reacción, las personas con neurosis narcisista carecen según Freud de la facultad de transferencia, estos sujetos rechazan la intervención del terapeuta pero no con hostilidad sino con indiferencia. Parece que el paciente prefiere en cada etapa del tratamiento analítico, la persistencia del sufrimiento que padece, a su curación o mejoría, esta es una forma particularmente intensa de resistencia inconsciente al cambio, durante el tratamiento, luego de un progreso frente a lo nuevo en el ámbito del análisis. Toda resolución parcial de la patología debería tener como consecuencia, lo que es normal en otros pacientes, una mejoría o una desaparición de los síntomas. Esta fuerza inconsciente que se resiste al tratamiento nos muestra el enorme poder que poseen los estamentos mentales reprimidos que no han logrado acceder a la consciencia. La reacción terapéutica negativa es una de las circunstancias más desafiantes para un analista que deberá utilizar todo su arsenal terapéutico para desactivar y desarmar una mente que se resiste con energía a reestructurarse para sanar. Si estos resortes defensivos aparecen con tanta fuerza incluso cuando queremos curarnos de alguna disfunción, podemos imaginar que ocurrirá cuando debamos enfrentarnos a cambios estructurales en nuestra vida: que siempre habrá una fuerza inconsciente en nuestro interior que se resista a ellos. Debido a esta dinámica es tan difícil a veces conseguir que los cambios propuestos se puedan consolidar, solo el conocimiento de estos mecanismos defensivos de nuestra mente y su funcionamiento, nos puede garantizar el poder identificarlos y neutralizarlos.

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CONFLICTOS INTRAPSÍQUICOS

April 19, 2018

Cuando nos sentimos bajo presión solemos hacer un análisis de la situación para tratar de descubrir que es lo que perturba nuestro bienestar, buscando en el exterior, intentamos identificar sucesos que puedan ser el origen de nuestro malestar. Pero si aprendemos a volver nuestra mirada y empezamos a autoanalizarnos, hay una serie de dinámicas internas que empezarán a manifestarse a nuestra consciencia y éstas son los conflictos intrapsíquicos. Estos conflictos se producen entre instancias de nuestra propia personalidad, en las mismas entrañas del yo y se refieren a conflictos surgidos entre dos tendencias opuestas dentro de uno mismo. Aceptar esto es complicado porque nuestra organización narcisista, nos impide muchas veces, que podamos conectar con el verdadero origen de las situaciones conflictivas que vivenciamos en nuestra vida, debido a que siempre buscamos fuera de nosotros el problema. El conflicto intrapsíquico se produce entre las instancias conscientes, representantes de los aspectos defensivos controlados por el yo y el inconsciente, donde reina el deseo y lo reprimido, lucha que genera mucho desgaste y padecimiento. A través de la identificación de estos conflictos internos, podemos contactar con una serie de patrones inconscientes que se originaron cuando se formó nuestro sistema psíquico, estos patrones intervienen sin darnos cuenta de una forma compulsiva y repetitiva en la toma de decisiones. Poder identificar estas dinámicas internas nos libera de una serie de cargas, que al no haber sido previamente contactadas ni reconocidas, se proyectaban de una forma totalmente inconsciente a todo nuestro mundo relacional. Como no sabemos cómo se formó nuestra mente y nuestra personalidad, ni que dinámicas siguen activas en nuestros estratos más profundos, la existencia de este material intrapsíquico es desconocido por la mayoría de nosotros. A través de métodos introspectivos tenemos la posibilidad de hacer conscientes todos estos estados internos, esto por sí mismo, nos brindará la posibilidad de entender y superar los conflictos desde una nueva perspectiva. Asimilar nuestras propias incongruencias es algo sumamente valioso para poder encarar los desafíos de la vida cotidiana con un nuevo nivel de energía psíquica, que se verá enormemente incrementada, al estar finalmente libres de los propios enfrentamientos internos.

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IMAGO: VIVIR A TRAVÉS DE UNA FANTASÍA

April 1, 2018

Nuestra mente funciona como un caleidoscopio configurando multitud de imágenes especulares al mismo tiempo, alguna de ellas conforman la red de fantasías que componen parte de nuestro mundo interno y que tendemos a tomar como reales. Como el concepto de imago, que en psicoanálisis se utiliza para designar las improntas primordiales de las figuras parentales, son imágenes idealizadas e inconscientes que tenemos de las personas que han sido importantes para nosotros en la niñez, estas imágenes ideales aún siguen ejerciendo una fuerte influencia en la edad adulta. La imago es nuestro  espejo familiar, cuando te miras en él te ves inconscientemente cómo te miraron tus padres, allí está la información que recibes cuando te buscas a ti mismo. Es decir que siempre prevalecerá el patrón afectivo que recibiste en tu tierna infancia y con el construirás los pilares con los que irás formando tu personalidad, inconscientemente eres el producto de la “neurosis “parental. Nos cuesta vernos como realmente somos, esta imagen inconsciente tiene mucho peso en nuestro psiquismo, es un introyecto insertado tempranamente en nuestra mente mientras estábamos desarrollando nuestra identidad. Esta figuración producto de ideas ajenas, será la base con la que construiremos nuestro sentido de autovalía, desde el nivel de consciencia en el que existimos, nos es muy difícil aceptar que coexisten estamentos en nuestra psique que no controlamos y que además forman parte estructural de nosotros mismos. Solo un profundo autoanálisis puede desarticular esta impostura y nos puede llevar al mismísimo punto de partida, para desvelar finalmente, como se construyeron estas imágenes internas a partir de un modelo familiar inscrito. Pueden ser imágenes positivas o negativas, pero siempre serán meras representaciones mentales de nuestros predecesores que tendrán un gran peso a la hora de decidir quién realmente somos. Es aquí en el presente que  tenemos la capacidad de reconfigurar nuestros códigos internos para que reflejen más acuradamente nuestra particular esencia. Después de observar y entender cómo funcionan las dinámicas internas de nuestra mente, finalmente revelaremos que existen zonas desconectadas de nuestra consciencia que rigen nuestro destino imperceptiblemente, y sabremos que hasta que no logremos contactar con ellas, nuestro pasado seguirá estando vigente sin darnos cuenta, en cada decisión que tomemos en el aquí y ahora.

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LA PROYECCIÓN

March 14, 2018

Es habitual sentir en secreto que los demás siempre son los que nos agravian, son los que están equivocados, los culpables de que nuestro mundo no funcione como debería. Pero cuando analizamos las situaciones desde una mirada más profunda y desde la información que nos puede brindar un auténtico método de autoconocimiento, vemos que en multitud de tesituras, estamos utilizando un mecanismo de defensa psíquico que se llama proyección. Proyectamos de forma totalmente inconsciente, donde atribuimos a otras personas los propios motivos, deseos o emociones, es una forma de ocultación de parte de nuestra vida psíquica y es una consecuencia directa de la sanción o censura interna ante temores, frustraciones e incluso conflictos no resueltos. Este tipo de mecanismo puede dar lugar a comportamientos poco adaptados que dificultan la convivencia enormemente, todos proyectamos en mayor o menor medida, pero hay proyecciones verdaderamente patológicas que cuando son excesivas pueden ser peligrosas para la integridad psíquica. Esto sucede cuando tenemos un yo muy débil o escindido, que esta alienado de la realidad, al proyectar nuestras propias ideaciones fuera, se convierten en delirios, como los de grandeza, omnipotencia o persecución. Pero sin llegar a estos extremos tan disfuncionales, el mecanismo es utilizado habitualmente como una dinámica psicológica, que intenta evitar fragmentar la imagen que tenemos autoconstruida sobre nosotros mismos. Hemos crecido utilizando este mecanismo que nuestra mente ha programado para protegernos, pero esto no quiere decir que sus efectos en nuestras vidas no tengan consecuencias, sobre todo a nivel relacional. Proyectar nos dificulta enormemente conectar con las personas que queremos, porque tienen que asumir una carga psíquica y emocional que no les pertenece, y a la larga, la relación siempre se resentirá por el desequilibrio que esta dinámica produce. Cuando nos comprometemos a desarrollar nuestro crecimiento interno, todos los psicodinamismos defensivos deben identificarse y como consecuencia de ello, fortaleceremos nuestro yo y nuestra proyección en el mundo va a poder consolidarse con más fuerza, siendo nuestras relaciones más auténticas y menos disfuncionales. Una vez reconocidos todos nuestros temores, deseos y conflictos no resueltos, ya no necesitará nuestra mente, proyectarlos fuera de nuestro sistema, porque estarán asimilados en nuestro psiquismo desde la consciencia y podremos finalmente hacernos cargo de todos nuestros lastres.

 

 

 

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DE LA SIMBIOSIS A LA INDIVIDUACIÓN

February 26, 2018

Cuando nacemos existe un vínculo emocional simbiótico entre madre e hijo que se extenderá en el tiempo, esta conexión es vital para que el niño pueda ir organizando su incipiente sistema psíquico con los inputs que va recibiendo de la madre para su posterior maduración. A través de mecanismos como la introyección y la identificación el niño va construyendo toda su estructura mental para poder ser funcional en el mundo al que acaba de emerger. Podemos lograr a través de un método como el autoanálisis, la comprensión de estas secuencias en el desarrollo psíquico, además de los mecanismos defensivos, compensaciones y adaptaciones que fueron instituidos y luego internalizados como parte constitutiva de nuestro yo. A medida que el niño crece comienza gradualmente a separarse de su progenitora tomando consciencia de sus propias capacidades y de su propio estado de separación, sus límites se están configurando dando lugar al sí mismo. Cuando la madre interfiere en este proceso necesario de separación, se pueden producir fijaciones en este estado, dando lugar a disfunciones y patologías que se irán expresando posteriormente en la vida del niño, la madre al no poder aceptar la maduración e individuación de su hijo puede provocar un grave daño en su mente. Nuestra individualidad nos pertenece, pero debido a la necesidad imperativa de nuestro sistema psíquico de recibir información del exterior para su formación y estructuración, si este proceso no se produce correctamente, puede quedar dañado en alguna fase y posteriormente estos fallos pueden perturbar gravemente nuestra expresión como individuos en el mundo. Es importante entender, que el modo en que nuestro proceso de individuación tuvo lugar es nuestra herencia psicológica para el resto de nuestras vidas y es allí donde deberíamos mirar si queremos comprender, porqué patrones de comportamiento y pensamiento disfuncionales tienen lugar repetidamente sin ningún sentido. Un proceso de individuación bien formado es fundamental para gozar de salud psíquica, poder sentar las bases de nuestra identidad nos da seguridad y pone límites a lo foráneo, a lo que ya no nos pertenece, liberándonos de introyectos psíquicos patológicos. Si nuestros vínculos simbióticos de nuestra infancia fueron disfuncionales se seguirán expresando en el presente porque formarán parte de nuestro sistema psíquico constitutivo, al no haberse podido configurar un yo fuerte, podemos ver como muchas de nuestras creaciones en el presente no tienen la solidez ni la fuerza necesaria para permanecer en el tiempo. No debemos subestimar la proyección que tienen en nuestras vidas nuestros vínculos emocionales primigenios llegar a entenderlo puede ser la clave para poder, en caso necesario, identificar las fuerzas perturbadoras que siguen estando activas en nuestro sistema psíquico.

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¿ POR QUÉ UN AUTOANÁLISIS ?

February 12, 2018

Explorar las profundidades de nuestra mente, como reza el célebre aforismo griego “conócete a ti mismo”, nos da la posibilidad de entrar en el templo del saber y descubrir a través de un análisis minucioso, que fuerzas operan en nuestra psique y como está conformada nuestra psicodinámica. Fundamentalmente no nos conocemos, sabemos quiénes somos, pero desconocemos como hemos llegado a serlo y que mecanismos actúan en nuestra mente para que cada día sigamos siendo. El autoanálisis es una vía regia para acceder al entendimiento sobre nosotros mismos, nos proporciona información inestimable para poder entender el funcionamiento de los niveles profundos de nuestra mente. En ella encontramos interaccionando el sistema cognitivo y el sistema emocional, con las emociones de enlace, que van catalogando todas las impresiones que son recibidas desde nuestro mundo externo. El autoanálisis nos enseña de dónde vienen los verdaderos sentimientos que dirigen cada decisión que tomamos, generalmente emociones desconectadas de nuestro sistema consciente. Esto quiere decir que la mayoría de nuestras motivaciones provienen de circuitos cognitivos que se crearon en el pasado y han permanecido inalterables en el tiempo en modo automático. El autoconocimiento nos da la posibilidad de cambiar la motivación ciega en la mayoría de elecciones que tomamos en nuestra vida, y entender el origen y la psicodinámica de nuestros estados emocionales. El gobierno mesurado de nuestras acciones nos acerca más a lo que realmente somos, el autoanálisis nos ayuda a estructurarnos a través del conocimiento, aprendiendo a desechar todos los fantasmas del pasado producto de una inadecuada gestión emocional. Entender cómo se formateó en sus inicios nuestro sistema psíquico y que fuerzas estaban operativas en esos momentos, nos dará las claves para poder actuar en situaciones conflictivas en el futuro. El autoanálisis nos dota de herramientas para poder llevar a cabo una introspección profunda, que pueda vencer las defensas con las que nos vamos a encontrar, interpretar los síntomas o trastornos y escoger las vías para obtener un nuevo equilibrio. Finalmente aprenderemos a utilizar todo nuestro material psíquico, prestando más atención a todo lo que pensamos y dejando de estar desconectados de la mayor parte de nuestros comandos, que a través del trabajo autoreflexivo sabremos cómo programar de nuevo.

 

Para saber más sobre autoanálisis puedes visitar mi canal de youtube

 

 

 

 

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