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CONTROL MENTAL

Para entender como podemos ser víctimas del control mental primero debemos conocer como funciona nuestro psiquismo, un sistema provisto de un inmenso arsenal de información para interactuar con el medio circundante. Nuestro sentido del yo se desarrolla a lo largo de años de vida y experiencia a través de la mente consciente,  que actúa enfocándose en un campo de atención muy reducido,  mientras que la parte inconsciente hace todo lo demás, incluyendo la regulación de las funciones corporales.

La mente inconsciente es el controlador primario de la información, nunca se borran los recuerdos que quedan almacenados, sino que se forman sobre ellos varias capas con las nuevas experiencias. 

Nuestra mente depende de un suministro de información coherente para tener un funcionamiento apropiado, de lo contrario nos volvemos vulnerables a las sugestiones de los demás. Como control mental entendemos un sistema de influencias que pueden provenir de grupos o personas que desorganizan la identidad del individuo,  a través de prácticas que ponen la mente bajo estrés constante, logrando cambiar las creencias, comportamiento, forma de pensar y emociones, reemplazándolos por todo un sistema psíquico nuevo.

Bajo la influencia del control mental, la identidad original del individuo formada por el núcleo familiar y las cosas elegidas libremente por la persona son substituidas por otra identidad, por lo general una que el individuo no habría escogido sino hubiera estado sometido a una tremenda presión social.

Se experimenta un cambio radical de personalidad y una drástica interrupción del curso de la vida, la esencia del control mental consiste en fomentar la dependencia y el conformismo y desalentar la autonomía y la individualidad. En un entorno de control mental, la libertad de elección es lo primero que se pierde, la razón fundamental para esta pérdida, es que la persona ya no actúa por sí misma, esta adoctrinada por el grupo o persona y tiene una nueva estructura de identidad, superpuesta, creada de forma artificial que incluyen nuevas creencias y nuevo lenguaje.

Esta conducta esta típificada como desorden disociativo atípico que es la pérdida de la realidad no acompañada de despersonalización y estados disociativos que se presentan en personas que han sido sometidas a intensa persuasión coercitiva. El dominio del control individual siempre debe pertenecer a la propia persona, debemos estar alerta cuando alguna organización o sujeto intenten socavar ese poder, usualmente por medios que cada vez son más sutiles en su  inicio para poder ser identificados.