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CREENCIAS LIMITANTES

Todo lo que somos se sustenta en una estructura de creencias, debemos comprender que no son ideas inertes dentro de la mente, sino que conforman las experiencias de realidad que tenemos, las aceptamos incondicionalmente sin rastrear que grado de veracidad poseen, dejando que regulen todo nuestro devenir. En cierto modo nos sirven para soportar todo lo que no entendemos, lo que empíricamente no podemos demostrar, las creencias que permanecen en el tiempo generan sentimientos y esas reacciones emocionales serán las que configurarán nuestra vida.

Si son convicciones positivas alumbrarán experiencias satisfactorias, si son temerosas nos conducirán hacia la depresión, la interrelación entre creencia y enfermedad no siempre es tan evidente, es necesaria cierta introspección, para poder vincular a nuestros propios ideales con las circunstancias adversas de nuestra vida. 

Como la mayoría de nuestras convicciones fueron adquiridas sin consciencia, en nuestra temprana edad, actúan como focos hipnóticos atrayendo las situaciones que confirman sus postulados y evitando aquellas que puedan amenazarlos, así siempre prevalecen, la razón siempre está de su parte. Nuestros ideales están tan arraigados en nuestro psiquismo que no encontramos espacio para poder diseccionarlos sin llevarnos un fragmento de nosotros mismos en el intento, nuestras creencias definen lo que es posible o no para nosotros, esto acota enormemente nuestro potencial de acción y nos constriñe a vivir una realidad muy limitada.

Una búsqueda sincera y firme en los fundamentos de nuestros dogmas, nos hará cada vez más conscientes de las elecciones que tomamos en nuestras vida y podremos emanciparnos definitivamente de nuestras propias ataduras mentales, nuestra existencia será concebida cada día como un acto de libertad creativa, donde cada nuevo momento no será ya más, la copia oxidada de nuestros credos obsoletos.

Nuestras creencias definen y dirigen nuestro devenir sin cesar y cuando la historia repita sus fracasos y no encontremos una razón plausible para ello, debemos volver nuestra mirada y poner todo lo que creemos ser en tela de juicio, aprender a descubrir quienes somos en realidad desde el presente, nos libera de reincidir en un pasado que se afana por permanecer.