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CREER ES PODER

Siempre nos sentimos víctimas de nuestras dolencias confinados en un cuerpo que no responde, es un proceso del que nos sentimos totalmente excluidos, algo que nos pasa. No somos conscientes del grado de implicación que tenemos en todos los procesos de nuestra vida, nos sentimos asustados cuando algo se descoloca en el organismo y buscamos con fruición como volver a restaurar el equilibrio perdido.

Nuestra mente dirige todas las funciones de nuestro cuerpo a través de dos esferas de actividad, la consciente y la inconsciente. 

La mente consciente es la que razona, tomamos todas las decisiones con ella, la parte inconsciente es la que registra a través de las emociones o las creencias, pero no discute o analiza, esto es de vital importancia para entender todo lo que podemos hacer para recuperar nuestra salud y la mejora de nuestra vida en general. Es importante seleccionar nuestros pensamientos, ya que la mente inconsciente aceptará como verdadero todo lo que llegue a ella como creencia sin ningún tipo de filtro, es un fenómeno que trasciende nuestro control, es el modo en que funciona nuestro psiquismo.

Al ser la parte inconsciente automática, es decir que no podemos controlarla a voluntad, es de vital importancia que seamos muy cuidadosos con nuestras creencias, verificando que grado de fiabilidad poseen, toda la negatividad que sentimos sin control revierte en nuestro organismo enfermándolo, si todas las impresiones pueden provocar que enfermemos también tienen el poder de curar. Sabiendo que la mayor parte de nuestra vida mental es inconsciente, deberíamos poner mucho esfuerzo en comprender como podemos incidir en ella para que trabaje a favor de nuestra salud y vitalidad.

Lo que nos decimos y sentimos es lo que impacta directamente sin tamiz en nuestro sistema, es un principio rector que deberíamos conocer para poder beneficiarnos de él. Sembremos nuestra mente solo con pensamientos de salud y bienestar, despojándola de toda negatividad, que sigue proyectando desde las sombras las razones para nuestra enfermedad. No hay nada más poderoso que lo que nosotros creemos por lo tanto nuestra convicción será la medicina que nos devuelva nuestro ansiado bienestar.