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LAS RESISTENCIAS EN TERAPIA

En el tratamiento psicoanalítico se llama “resistencias” a todo los que se oponga, pueden ser reacciones o palabras del paciente, a acceder al campo inconsciente de su psiquismo, las resistencias son un obstáculo importante para llegar al entendimiento de los síntomas y al progreso en la cura analítica. Llega un momento en el avance de la terapia donde las mismas fuerzas que operan en la represión de todos los conflictos inconscientes forman una oposición a que los contenidos censurados afloren a la consciencia.

Freud postuló que los recuerdos pueden estar agrupados en capas alrededor de un núcleo central patógeno, durante el análisis cada vez que nos acercamos más a ese centro, aumenta proporcionalmente la resistencia.

El paciente quiere realmente un cambio pero parte de él se resiste a esta transformación, debido a que el estado patológico en el que se encuentra le confiere un cierto equilibrio, una relativa negación de sus impulsos más instintivos, que el narcisismo pretende mantener porque teme la incertidumbre del cambio. Los mecanismos de defensa contra los antiguos peligros retornan en la cura, estas defensas intentan mantener a raya el miedo, la sexualidad y la agresividad que forman parte de nuestra dotación instintiva y subyacen por debajo de nuestro umbral de consciencia pugnando por manifestarse de forma compulsiva para descargar la energía reprimida.

La intelectualización en terapia es otra forma de resistencia a meternos en el sentimiento, a revivir de nuevo una emoción, nuestra historia personal está rodeada de miedos.

Curarse es difícil debido a la ganancia secundaria que tenemos con nuestra enfermedad, aunque nos cueste aceptarlo, hay una oposición interna a perder el cariño y la atención de los que están pendientes de nosotros. A través de las asociaciones que se producen en la terapia no somos capaces de relacionar el presente con nuestro pasado y entonces se va a seguir produciendo una repetición ciega, al no poder vincular los actos del presente con los sucesos o los pensamientos de antaño.

La resistencia que encontramos en la terapia se puede vencer con la interpretación de la misma, cuando el paciente ya comprende los afectos que han estado reprimidos y entra en una línea asociativa, viendo la relación que estos afectos recién identificados tienen con los síntomas o conductas disfuncionales. Debemos entender que las resistencias trabajan a un nivel totalmente inconsciente y que son las fuerzas que nos impiden vernos realmente como somos. Sartre dijo: “Saber que uno es libre es peor que no saberlo” solo debemos hacer un esfuerzo para transmutar ese saber en una verdadera liberación para nuestro espíritu: Comprendernos.