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SILENCIO MENTAL

Nuestra mente alberga miles de pensamientos al día que circulan velozmente a través de nuestras conexiones sinápticas, una actividad incesante que solo parece interrumpirse cuando nuestro cerebro se desconecta al dormir. Nada más lejos de la realidad, nuestro cerebro cuando dormimos sigue trabajando a toda máquina y parece que se dedica a procesar todo lo que se ha ido adquiriendo durante el día, de hecho el sueño podríamos decir que es otra forma de pensamiento. ¿Es posible interrumpir de algún modo este flujo incesante de información? El silencio mental es la forma de bajar el ruido de nuestras interacciones y procesos operacionales, es un ejercicio de eliminación del desorden de nuestra mente, se consigue deteniendo toda actividad mental, al principio es difícil conseguirlo, pero con práctica y constancia los resultados son espectaculares, la quietud que se experimenta posibilita descubrir la naturaleza fundamental del que observa. Trascender los pensamientos nos sitúa en ondas Alfa 1 (8-10Hz) donde las ondas cerebrales son idénticas en todas las partes de cerebro, esto conlleva una gran coherencia cerebral que es el grado de orden espacial de las ondas cerebrales.

Cuando dejamos de pensar no desaparecemos totalmente, sigue existiendo un testigo que es consciencia pura, que nada tiene que ver con los fenómenos cognitivos producidos por nuestro cerebro, cuándo nuestra mente está silente nuestra consciencia escucha.

Mente y consciencia tienen funciones diferentes, nuestra mente está sujeta a experiencias espacio-temporales, necesita tiempo para pensar y analizar, el conocimiento lineal está estrictamente sujeto a las constricciones de esta realidad física, en cambio nuestra consciencia solo produce conocimiento intuitivo atemporal. El silencio mental nos conduce dónde se sitúa nuestro creador de atención, el observador silente y las cosas dejan de pasar, simplemente son, nos repliega hacia nuestro interior cambiando el centro de atención hacia nosotros mismos.

Desde que nacemos aprendemos a focalizar nuestra mente solamente hacia los fenómenos objetivos, nuestro mundo interno queda totalmente oculto y desconocemos por completo que nuestra consciencia es una fuerza creativa generadora de nuestras propias experiencias.

Con el silencio mental podemos reenfocar toda nuestra atención cambiando nuestro foco de conocimiento, debido a que desde el nivel cognitivo solo podemos conocer nuestro entorno más inmediato, en cambio desde nuestra consciencia podemos conectar con un nivel más holístico de entendimiento. En este estado las emociones y los pensamientos se detienen y la mente descansa, al disminuir por debajo de lo normal la información de los estímulos sensoriales ésta puede recargarse, es un estado de verdadera atención, sin ningún tipo de interrupción mental, de verdadera calma y bienestar.

Estudios sobre los efectos del silencio en la mente revelan que cuando dedicamos un tiempo al día a estar en silencio el cerebro es capaz de crear nuevas células en el hipocampo, la región cerebral relacionada con la memoria, las emociones y el aprendizaje. Debemos aprender a desconectarnos de nuestro ruido interno que nos aprisiona para poder experimentar nuestro verdadero Self, el silencio mental no es ausencia de ruido, es ausencia de pensamientos. Al detener nuestras conversaciones internas aparece una absoluta quietud, allí nuestra identificación con el mundo fenoménico desaparece y descubrimos un nuevo nivel de existencia que en nuestra experiencia ordinaria nos es imposible de percibir.