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VÍNCULO EMOCIONAL Y «ENGAGEMENT»

Las organizaciones de hoy en día cada vez tienen más problemas para fidelizar a las personas que trabajan en ellas debido a la precarización de las relaciones laborales y uno de los factores invisibles pero decisivos en esta crisis, es la ausencia de implicación emocional por parte de la organización que ocasiona que los empleados no se sientan identificados ni alineados con los pilares de la empresa, tanto a nivel profesional como personal. Las políticas de gestión de personas se han centrado sobre todo en el desarrollo profesional de sus empleados, entendido como adquisición de conocimientos, potenciación de habilidades y adecuación de actitudes, dejando de lado las conexiones emocionales que son las que justamente sustentan las relaciones interpersonales dentro de una empresa.

Esta coyuntura está provocando en la actualidad que los trabajadores no se sientan comprometidos o implicados en sus puestos de trabajo debido a la falta de compromiso organizacional afectivo.

Hay un elemento clave que se está omitiendo en las relaciones laborales y es decisivo para conseguir desarrollar motivación y sentimiento de pertenencia, este componente imprescindible es el vínculo emocional que propicia la unión entre los diferentes estamentos, acortando enormemente las distancias existentes. Las organizaciones deben crear vínculos emocionales con sus empleados si quieren verse recompensados con su lealtad, motivación, dedicación e iniciativa. Desarrollar vínculos emocionales hace que un cliente compre algo de las mismas características aunque sea más caro o que un empleado no se vaya a otra empresa por mejores condiciones, esta es la razón por lo que la gestión emocional está cobrando un protagonismo creciente en las nuevas líneas de empleabilidad y desarrollo profesional.

¿Cómo se desarrolla esta vinculación dentro del espacio empresarial que generalmente carece de este clima emocional?

Un vínculo es un lazo afectivo invisible, una conexión con la que creamos una interrelación y para que se pueda construir este vínculo necesitamos que las emociones estén presentes habitualmente en la comunicación, estableciéndose de esta forma un nexo de seguridad, fiabilidad y cercanía con nuestros interlocutores. Para que un vínculo florezca debe existir un genuino interés por el otro y situarlo en el centro del proceso, un vínculo emocional no puede producirse si solo existe espacio para uno mismo y los objetivos solo están enfocados a las ganancias personales, la interrelación es imposible. Los directivos que están al mando de las personas en las organizaciones necesitarán antes que nada conocer cómo se manejan con sus propias emociones para poder crear vínculos sanos que favorezcan y potencien el sentimiento de pertenencia a algo mayor a los trabajadores de su empresa.

Cuándo se logran crear estos lazos afectivos dentro del ámbito empresarial el compromiso del empleado incidirá tanto en la voluntad de permanencia como en el esfuerzo que está dispuesto a hacer para aumentar su nivel de contribución en la organización.

La despersonalización que se ha ido produciendo en el mundo empresarial obliga a buscar soluciones urgentes para la gestión del compromiso, se necesitan implantar acciones y herramientas útiles con el fin de conseguir una fuerza laboral con un alto grado de rendimiento y “ engagement” con el proyecto de empresa. Diferentes pronósticos afirman que la inteligencia emocional irá ganando más protagonismo en el ámbito empresarial debido a que la creación de conexiones significativas interpersonales es fundamental para conseguir un capital humano relevante y cohesivo dentro de una organización. En la actualidad ya no es suficiente para fidelizar un equipo de trabajo la retribución económica, si las organizaciones quieren a la larga ser sostenibles deben aprender a reconocer emocionalmente a sus empleados.

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